Parte un esperado de siempre: Bienal de Venecia

Category : Arte

La Bienal de Venecia de arte contemporáneo comenzó con la participación récord de 89 países, incluyendo por primera vez a Arabia Saudita, Ruanda, Bangladesh, Malasia y Andorra. La edición de este año es curada por la suiza Bice Curiger, que la tituló: “IllumiNations” (IlumiNaciones). El Pabellón de Italia trajo polémica, mientras que sorprende la selección latinoamericana.
Cada dos años, el mundo artístico contemporáneo converge en Venecia para disfrutar de sus más recientes creaciones, en una feria móvil que requiere una paciente navegación de la ciudad de los canales para llegar a los pabellones nacionales, la muestra central y decenas de eventos adicionales. La Bienal se extiende hasta el 27 de noviembre.
Este año, un récord de 89 países tienen pabellones nacionales en la Bienal, la mayoría en el famoso parque de Giardini, incluyendo por primera vez a Arabia Saudita, Bangladesh, Ruanda, Malasia y Andorra. Bahrein iba a participar también por primera vez, pero ese país y Líbano se retiraron a última hora debido a sus disturbios internos. No obstante, el impacto de las protestas que sacuden el mundo árabe —desde Túnez y Libia hasta Siria— se siente fuertemente en Venecia.
El Pabellón Italiano
Un Jesucristo crucificado en calzoncillos de la marca Dolce y Gabbana, homenajes a Gaddafi y Bin Laden y una pareja de jóvenes vivos y desnudos que se ofrecen en enormes tronos de caucho, figuran entre las numerosas provocaciones del pabellón de Italia.
Al fondo de los enormes espacios del Arsenal, el pabellón de Italia, dedicado a los 150 años de la unificación del país, este año no pasa desapercibido y suscita curiosidad, polémica y hasta indignación por la presencia de obras de unos doscientos artistas italianos.
Escogidos por unas 200 personalidades y personajes de la cultura y el espectáculo y no personalmente según el criterio del curador del pabellón, la idea ha generado controversia en el mundo de la cultura tanto italiana como internacional.
El particular proyecto es del controvertido histórico y crítico de arte Vittorio Sgarbi, “comisario” del pabellón, conocido por su personalidad mediática, sus ataques iracundos durante los programas de televisión y su cercanía al jefe de gobierno de derecha Silvio Berlusconi.
La presencia chilena
Inspirada en la luz del pintor clásico veneciano Tintoretto, la 54ª edición de la Bienal de Venecia, presenta asimismo una selección sorprendente del febril arte de América Latina, con artistas de todos los países que reflexionan sobre el presente y el futuro.
Bajo el lema “Entre siempre y jamás”, inspirado en el poema del uruguayo Mario Benedetti, el pabellón del Instituto Italo-latinoamericano (IILA), presenta bajo una sola bandera a artistas de 20 países, divididos entre “la tradición y la contemporaneidad”, explicó el alemán Alfons Hug, comisario de la exposición.
Dos chilenos, uno en el pabellón latinoamericano y el otro en el pabellón nacional, impactan por sus recursos artísticos y la propuesta de sus obras. Sebastián Preece excava en las ruinas de la antigua casa derruida de su familia al sur de Chile para recuperar, modificar y transformar el propio pasado: Los libros del abuelo carcomidos por gusanos son fosilizados.
Una reflexión similar realiza Fernando Prats en el pabellón de Chile con una obra que emplea el particular paisaje y territorio de su país como arma artística. En “Gran sur”, Prats recupera enigmáticas huellas de las catástrofes de la naturaleza como la erupción del volcán Chaitén en el 2008 y el terremoto del 2010 para proponer una obra poética, elegante, entre instalación y pintura, que rinde homenaje al “artista-sismógrafo”, como dice definirse. “Mi obra habla de la utopía, del viaje imposible, del espacio que supera el límite”, comentó el artista chileno, radicado desde hace unos 20 años en España.
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Fuente: El Observador Global